El año 2026 será clave para que nos organicemos sindicalmente.
Esto significa: crear entre todas y todos una organización inquilina que no solo denuncie y proponga, también que discuta con el poder corporativo las condiciones de nuestros contratos de alquiler.
Cuando decimos poder corporativo estamos señalando: propietarios rentistas, inmobiliarias, escribanías, administradores de consorcios, compañías de seguros o financieras, constructores, y toda la cadena de negocios que se monta alrededor de nuestros ingresos, entregados a todas estas corporaciones para poder vivir bajo techo.
Y decimos poder corporativo porque cuando ven peligrada su libertad de negocios no dudan en unirse y salir con todas sus armas -en especial los grandes matutinos, las grandes cadenas de radio y televisión privadas- a defender sus intereses.
Y a seguir pasándose la pelota de negocios: el constructor al inversor rentista para que gane con nosotros; el rentista a la inmobiliaria, para que gane con nosotros; la inmobiliaria al seguro de caución, para que gane con nosotros; el seguro de caución al escribano para que gane con nosotros; el escribano al administrador de expensas, para que gane con nosotros; el administrador otra vez a la inmobiliaria, para que siga ganando con nosotros…
El alquiler es un robo. Un robo organizado por una asociación delincuencial pero legal, que ha ganado en el Poder Ejecutivo su libertad para hacer negocios con nosotros.
Y la única manera de combatir a la asociación delincuencial que en toda su larga cadena de negocios nos mete la mano en el bolsillo hasta sacarnos todos nuestros ingresos, es con una organización sindical propia.
Un sindicato que únicamente tenga como misión y como objetivo, defender los derechos de las inquilinas y los inquilinos ante toda esta cadena de chantas con aspecto de señores.
Afiliate. Necesitamos ser miles y miles para que ninguno se sienta solo.