La reciente obsesión de la derecha con Cea Weaver, una organizadora de inquilinos de larga trayectoria designada para dirigir la Oficina para la Protección de los Inquilinos, revela cuán conmocionadas están las élites inmobiliarias de la ciudad de Nueva York por la agenda pro-inquilinos del alcalde Zohran Mamdani. Esa obsesión da cuenta de una reacción de la poderosa industria inmobiliaria y la clase dominante de la ciudad, que ven en Weaver una amenaza real a sus intereses. En una ciudad donde el 70% de la población es inquilina y sufre por el alto costo de la vivienda, la labor de Weaver durante más de quince años ha sido fundamental para organizar a los inquilinos y convertir su descontento en poder político.
Durante la crisis de ejecuciones hipotecarias subprime, en pleno colapso de la economía de Estados Unidos en 2007-2010, Weaver colaboró en la organización a las personas afectadas y participó de la fundación del Sindicato de Inquilinos de Crown Heights así como de la creación de la coalición Housing Justice for All. Esta coalición logró hitos legislativos cruciales como las reformas de estabilización de alquileres de 2019, la moratoria de desalojos durante la pandemia y la ley de Buena Causa para el Desalojo en 2024.
Actualmente, Weaver representa una gran influencia en el movimiento socialista neoyorquino (NYC-DSA) y en el propio alcalde Mamdani, quien ha reconocido públicamente que gran parte de su conocimiento sobre vivienda proviene de ella. Su enfoque se basa en la idea de que organizar a los inquilinos es la vía para construir un movimiento capaz de frenar el poder del capital inmobiliario y mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora.
Desde la mirada de Weaver, el problema principal de la política de vivienda no es la construcción de nuevas unidades en sí, sino la especulación descontrolada. Por ello, aboga por construir más viviendas pero con fuertes protecciones para los inquilinos y cerrando los vacíos legales que benefician a los propietarios. En su nuevo cargo, planea convertir la oficina en un instrumento de cogobierno, trabajando codo a codo con los inquilinos organizados para hacer valer sus derechos, mediante iniciativas como audiencias contra “estafas de alquiler” y unidades de apoyo al inquilino.
La virulencia de los ataques contra Weaver es una prueba de su eficacia y del éxito del movimiento inquilino. Se presenta su nombramiento como una señal de que el equilibrio de poder en Nueva York podría estar cambiando, pasando de favorecer a los inversores inmobiliarios a priorizar las necesidades de los inquilinos, y se insta a la izquierda a ver el odio de sus adversarios como un indicador de que van por el camino correcto.
Fuente (original en inglés): https://jacobin.com/2026/01/weaver-mamdani-tenants-nyc-real-estate